| Un pésimo arbitraje | ||||
|
![]() Realmente raras veces vimos un partido tan lleno de errores arbitrales como el que se disputó en el Rigamonti entre Brescia y Roma. En efecto, fue sobre todo por culpa del referí si la Loba acabó por perder 2 a 1 ante los locales, quienes pasaron en doble ventaja con goles de Perparim Hetemaj y Andrea Caracciolo (de penal), antes de que Marco Boriello descontara para los giallorossi. Ahora las Golondrinas vuelan como halcones, puesto que con 9 puntos ocupan el segundo escalón del torneo junto a Chievo, mientras que los capitalinos, por su parte, se quedaron parados con Fiorentina sobre el umbral de la permanencia, ambos con 2 unidades. Como quedó dicho, el encuentro fue totalmente condicionado por el referí, quien le negó tres claros penales a Roma (uno sobre el 1 a 1 en una jugada en la que Córdova podía hasta ser expulsado) y por encima lo echó injustamente a Mexés, regalándole a los locales el penalty del 2 a 0. Pero lo peor fue que el juez del encuentro no sólo falló en esas ocasiones, sino que estuvo realmente mal por todos los noventa minutos: a menudo se encontró en el medio de las jugadas, demostrando un pésimo sentido de la posición (por lo menos en esta ocasión), para encontrarse pocos segundos más tarde completamente alejado del balón, lo que deja suponer un estado de forma seguramente de nivel inferior al que se requería para este partido. De todas maneras, hay que admitir que gran parte de la culpa de la mala performance del arbitro fue de la Loba: en efecto, la visita tuvo una actitud muy violenta, ruda y nerviosa desde los primeros minutos, cosa que alteró el encuentro y seguramente lo indujo a Russo a cometer algunos errores evitables. Resulta difícil analizar técnica y tácticamente un encuentro tan condicionado por cuestiones que con la táctica y la técnica tienen poco que ver. Sin embargo, sin dudas es evidente que Roma está sufriendo exageradamente las bajas del plantel, que en esta ocasión la dejaron huérfana de cuatro titulares fundamentales como Riise, Burdisso, De Rossi y Totti. Efectivamente, el problema inicial de los giallorossi fue que no encontraron las justas medidas ahí adelante, mientras que en defensa, con Cassetti sacrificado por izquierda, sufrieron muchísimo. Fue justamente dese ahí que llegó la buena jugada de Brescia para el 1 a 0: Caracciolo recibió por ese costado, se dio vuelta muy bien madrugándolo a Cassetti y con un centro preciso la metió en el medio para Hetemaj (dejado solo por Rosi), quien definió con frialdad. Pocos minutos más tarde Córdova lo bajó a Brighi en el área, pero el referí vio un imposible toque de balón por parte del chileno (quien cuando se levantó no sabía ni siquiera adonde estaba la pelota, imaginarse si pudo tocarla) y otorgó un córner. Con el pasar de los minutos Roma se hizo más insistente, mientras los locales mostraron bastante poco en ataque, tratando de defender su pequeña ventaja. En el complemento las cosas no cambiaron mucho, con la mínima diferencia de que los hombres de Iachini buscaron con mayor convicción el contragolpe. Fue justamente gracias a una contra que Brescia logró anotar el segundo gol, si bien en realidad el mérito fue todo del referí: Eder picó hacia el arco para recibir un balón alto, pero Mexés se lanzó y logró sacar la pelota mandándola desde el límite del área hasta la banderilla. Sin embargo, el francés acabó por ser expulsado por una supuesta falta sobre el brasilero, con consecuente penal cobrado en favor de los locales. Caracciolo no falló y transformó la máxima pena en el máximo dolor para los giallorossi, anotando el 2 a 0 que prácticamente condenó a Roma. En realidad, con un carácter realmente envidiable, los capitalinos salieron a buscar el empate con todo y, apenas 120 segundos después de haber sufrido el segundo tanto, hubieran merecido patear también ellos un penal por una clarísima falta de mano en el área. El referí, sin embargo, esta vez no vio nada... Al minuto 38 la Loba logró descontar con un gol de Boriello, quien decidió con un latigazo de zurda una mezcla en estilo rugby en el área. Pero el empate nunca llegó, a pesar de que Adriano rozó el 2 a 2 al último segundo del encuentro, con un cabezazo a quemarropa que Sereni sacó justo en la línea con una tapada decididamente milagrosa. En Italia suele decirse: "llueve siempre sobre el piso mojado". No hay dudas de que el ciclón que persigue a los capitalinos llegó hasta Brescia con la intención de seguir empapando a una Roma ya muy mojada, mientras las Golondrinas se salvaron volando tan alto que lograron pasar por arriba de las nubes de esa terrible tempestad. En fin, como ya otra vez pasó, el premio de la "figura" de la cancha va al referí Carmine Russo, quien verdaderamente fue capaz de decidir solo este match.
|





